Dra. Giulia, ¿cuáles son las características de vuestra farmacia y qué retos supone trabajar en una localidad turística como Davoli?
Nuestra farmacia tiene unos 20-30 m², con tres mostradores, pero ofrece muchos servicios además de la dispensación de medicamentos: telemedicina, teledermatología, pruebas de intolerancias alimentarias, análisis y otros servicios dedicados a la prevención.
Trabajar en una localidad turística significa ser capaces de mantener este nivel de atención incluso cuando el número de personas presentes en el territorio aumenta rápidamente. El reto consiste en ser rápidos en la dispensación sin renunciar al tiempo que dedicamos a escuchar, asesorar y prestar nuestros servicios.
En una farmacia con estos servicios y una fuerte estacionalidad, ¿por qué decidieron instalar un robot?
Más que agilizar la entrega de los medicamentos, queríamos mejorar la organización de la farmacia y liberar tiempo para dedicarlo a los servicios y a los pacientes. El objetivo era hacer que el trabajo diario fuera más sencillo y eficiente.
¿Cómo ha cambiado el trabajo en la farmacia desde la instalación del robot SINTESI?
Hoy podemos dedicar más tiempo a las personas. Mientras el robot prepara automáticamente el medicamento, podemos seguir hablando con el cliente, presentar los servicios de la farmacia o gestionar otras solicitudes sin tener que interrumpir continuamente nuestro trabajo.
Esto es especialmente importante cuando llegan pacientes que necesitan asesoramiento: el robot se encarga de las tareas repetitivas y nosotros podemos centrarnos en la atención.
También ha mejorado la gestión del almacén: se reducen los errores y la persona encargada de la logística puede dedicarse a otras actividades.
Durante los periodos de temporada alta, ¿cómo os ayuda concretamente el robot?
Durante la temporada de verano, el número de clientes aumenta considerablemente y es más fácil que se formen colas. El robot nos permite encontrar los productos inmediatamente y permanecer en el mostrador sin tener que desplazarnos continuamente.
Ya no perdemos tiempo buscando los medicamentos en los cajones: hoy podemos centrarnos mucho más en el cliente.
Gracias a la automatización conseguimos gestionar los picos de actividad con mayor tranquilidad y mantener un alto nivel de calidad del servicio.
¿Qué aspecto de la automatización valoráis más actualmente?
Valoramos sobre todo la autonomía del sistema. El robot gestiona automáticamente muchas tareas, como el control de las caducidades y la carga de los medicamentos, haciendo que el trabajo diario sea más sencillo y organizado.
¿Cómo describiría su relación con Pharmathek?
Siempre hemos encontrado una asistencia muy rápida, competente y disponible. Saber que podemos contar con un soporte ágil cuando lo necesitamos es un aspecto que nos transmite mucha tranquilidad.
¿Recomendaría la automatización de Pharmathek a un compañero?
Sí, ya lo hemos hecho.
Hoy la automatización representa una ventaja concreta también para las farmacias del sur, que demuestran ser cada vez más modernas y avanzadas. Para quienes trabajan en una localidad turística, es un apoyo valioso para afrontar con mayor tranquilidad los periodos de mayor afluencia.
Si tuviera que describir en una frase el valor del robot, ¿qué diría?
El robot es nuestro compañero virtual.
El papel más importante del farmacéutico es ayudar a las personas: el robot permite que esto sea posible.
Se encarga de las tareas repetitivas, pero no sustituye nuestro trabajo. Al contrario, nos permite desempeñarlo mejor y seguir haciendo crecer la farmacia.
¿Le habéis puesto un nombre al robot?
Sí, lo llamamos Roby. Surgió de forma muy espontánea: es el diminutivo de «robot» y ya se ha convertido en uno más de nosotros.